Por un lado la niña Marla:
-Mami, mami , yo quiero que para Navidad me regales una agencia de publicidad.
Por el otro :
- Pero hijita ya tienes el anticipo de herencia que te di hace cinco años. Recuerdas? Con eso creo que puedes vivir donde quieras y poner el negocio que quieras, Por qué insistes en quedarte en este país de cholos? Nosotros somos de otra clase. Haz como tu hermanita, ándate a vivir al Caribe y haz de esas playas tu balneario privado. Y te lo advierto, déjate de estar saliendo con ese vividor que lo único que quiere son tus propiedades y ganar plata con tus contactos. Es un borracho , un drogadicto! igual que su hermano.
- Buaaaaaaaá, Yo quiero mi agencia de publicidad, buaaaaaaaaaaá!!
Tanto insistir y después de tres meses de estar tirada en la cama, deprimida por que no le daban su juguete, la madre accedió al capricho. Dos oficinas en el mejor edificio de la capital, tres empleados que le hacian reverencias y hablaban en un tono servil, medroso. Entre ellos un dizque "diseñador gráfico" que también fungia como lacayo. Una secretaria con aspecto grotesco que se pasaba el día hablando por teléfono con sus amigas de Avon, y un gordito sureño, un multiusos de edad madura, con cuatro hijos que mantener. Es decir las personas menos indicadas para impulsar un negocio que exigía a diario un espiritú libre y creador. No debo negar que al principió la niña Marla puso mucho empeño en aprender las mañas de este oficio, pero ella estaba hecha para otra cosa. Cree que hacer publicidad creativa consiste en hacer cosas bonitas, copiar lo que ya fué aceptado. Un fondito en soft por quí, sin titulares ni texto inteligente por allá, sin concepto. Sin ningún lineamiento estratégico, así trabajaba cuando se cruzó por mi camino. Desde que pisé esa oficina me cargo todo el trabajo, todo lo dejó a mi criterio. Desde la imagen de su empresa pasando por la linea conceptual de sus servicos. Mi trabajo resultó tan efectivo que ella se empezó alucinar la hija de Larry Take.
Luego de unos meses me aumentó a 4 1/2 sueldos mínimos vitales, la cosa funcionaba, los trabajos cada dia tomaban más personalidad y ella empezó a ausentarse de la oficina. Mal que bien ella era el único contacto con los clientes , que en la mayoría de los casos eran sus amigos, amigos de sus amigos, o amigos de los amigos de su mamá.
La niña iba poco a la oficina llegó al extremo de enviar las ordenes de trabajo por correo y controlaba las fechas de entrega por teléfono. Ya parecíamos los Angeles de Charlie. Nadie puede criticar eso ya que es su empresa , y puede hacer lo que quiera con su dinero, pero lo que me jode realmente es haberme enterado que le hacía creer a todo el mundo que ella era la verdadera creativa de la agencia. Y nosotros eramos sus operadores , robots o algo por el estilo. Fué difícil adaptarse pero tuve que hacerlo por que necesitaba ese ingeso . Asi como fué difícil mandarla al carajo cuando me negé a formar parte de su mundo fantasioso solventado por la riqueza de su madre...(esta pequeña historia me la contó una noche en el "Juanito" de Barranco un joven creativo publicitario que aún no entendía que , en este negocio de la imagen , lo que manda es el dinero y sobre todo el poder)
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